jueves, 27 de agosto de 2009
Pasiones primaverales
Santiago se enojó con su novia. Era la quincuagésima tercera vez que le dejaba esperándola más de veinte minutos. Cuando al fin la vio llegar, sonrosada por la vergüenza, él quiso decirle un par de cosas verde limón, pero la lengua se le hizo un nudo. Sólo quince minutos después, con la ayuda de ella, pudo desanudarla.
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